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lunes, julio 15, 2024

Temporada por el cumpleaños de Camagua

La Compañía Floklórica Camagua hoy cumple 13 años. Será un día de estar tranquila en casa. Quizá de ensayo, no más, porque se prepara para una temporada los días 26, 27 y 28 de abril en La Habana.La Compañía Floklórica Camagua hoy cumple 13 años. Será un día de estar tranquila en casa. Quizá de ensayo, no más, porque se prepara para una temporada los días 26, 27 y 28 de abril en La Habana.La Compañía Floklórica Camagua hoy cumple 13 años. Será un día de estar tranquila en casa. Quizá de ensayo, no más, porque se prepara para una temporada los días 26, 27 y 28 de abril en La Habana.

Su director Fernando Medrano Vireya conversa con Adelante Digital de esa presentación habitual cada año y del curioso caso de una compañía que gestiona su propia cantera y habita una sede sin terminar.

Camagua deviene un referente en la preservación de tradiciones desde su perspectiva con la teatralización el folclor. Recibió la categoría de profesional, pero nunca ha sido beneficiada con un graduado de la enseñanza artística oficial.

No obstante, ha logrado atraer las miradas del mundo a Cuba a través del Festival Internacional Camagua Folk Dance Festival, que ya descarta la modalidad virtual. La quinta edición, prevista del 10 al 15 de diciembre, será íntegramente presencial.

“Los antecedentes se remontan al Conjunto Artístico Maraguán de la Universidad de Camagüey. Señalamos el 12 de abril del 2011 como la fundación de la compañía porque ese día hicimos la primera presentación, que fue una gala dedicada al aniversario 50 del Ejército Oriental. A raíz de ahí nosotros nos profesionalizamos, pasamos a ser del Centro Provincial de la Música y por ende del Instituto Cubano de la Música”, cuenta.

Medrano creó Maraguán con artistas aficionados el 25 de noviembre de 1981. Era un profesor graduado de ingeniería civil. Al separarse de aquel hijo, con la aspiración de otro proyecto danzario con orquesta en vivo, varios integrantes imbuidos por su liderazgo decidieron apoyarlo. Con ellos surgió Camagua.

─¿Qué llevarán a la temporada habanera?

─El colofón de este aniversario va a ser una temporada en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional, dedicada además al aniversario 35 del Consejo Nacional de las Artes Escénicas y del Instituto Cubano de la Música. Los días 26 y 27 comenzaremos a las siete de la noche y el día 28 a las cinco de la tarde. Llevaremos Perú negro, Congos trinitarios, Clave, guateque y son, y Homenaje.

“La puesta en escena de Perú negro está basada en los cantos y bailes de la cultura afroperuana. Congos trinitarios recrea la cultura de los congos reales en la ciudad de Trinidad, es producto de resultados de una investigación llevada a cabo por la compañía con descendientes de congos y ex directores del Conjunto Folclórico de Trinidad. El espectáculo Clave, guateque y son consiste en las teatralizaciones de los bailes campesinos de la región de Majagua, de los Bandos Rojo y Azul. Culminaremos con Homenaje a Caidije, grupo músico danzario que expresa las características culturales de la segunda inmigración haitiana llegada a Cuba en el primer cuarto del siglo XX.

─ ¿No haría nada en Camagüey?

─No. Vamos a La Habana y después es posible que se haga algo en Camagüey, pero de primera instancia va a ser la temporada en La Habana. Estamos utilizando esto por una evaluación de la compañía. En el sistema de la cultura una compañía tiene que evaluarse cada dos años, ratificar los niveles, ratificar el nivel de bailarines individuales, y vamos a hacer coincidir eso con las presentaciones. En abril generalmente todos los años hacemos esta temporada en La Habana.

─Desde la constitución oficial a la actualidad, ¿cómo ha sido la estabilidad del elenco?

─Camagua es un proyecto sociocultural. Tiene grupos del movimiento artístico de aficionados. Tiene proyecto juvenil e infantil, y esa es la principal cantera de la compañía. Por problemas ajenos a nuestra voluntad, nosotros no contamos con graduados de las escuelas de arte en danza. Hay una contradicción allí. Nunca hemos tenido esa ubicación de los graduados. Los bailarines lo hemos formado en nuestra academia, aunque no está instituida oficialmente como academia pero lo es. Muchos integrantes que empezaron en el infantil, pasaron al juvenil y ahora están en la compañía profesional. Imagínate, en estos 13 años han pasado muchos. Ya los fundadores que vinimos de Maraguán, no queda prácticamente nada, quizá algunos profesores, pero muy poquitos.

“Sobre la Enseñanza, le reitero que en danza no nos han situado graduados, sñi en música. Y ahora, como está el problema de la emigración, muy fuerte en todos los sectores en el país, hemos tenido pérdidas de bailarines, de músicos, y eso nos ha obligado a redoblar los esfuerzos para seguir manteniendo la calidad y la estabilidad de la compañía, pero es una tarea bastante compleja en la actualidad, no para nosotros, para cualquier compañía y para toda la agrupación de Cuba”.

─Usted como director artístico y como padre de esta otra agrupación ha logrado desde la proyección escénica una imagen de espectáculo detallista, de una línea coreográfica muy pareja. ¿Es lo que quería? ¿Desde el punto de vista de la coreografía vista en la escena, qué aspira Fernando Medrano?

─La línea de trabajo del grupo está basada en la teatralización del folclor. Nosotros hacemos la investigación en los focos folclóricos. Ahí tomamos lo positivo, tomamos todo lo aprendido y lo teatralizamos. La teatralización tiene varios códigos, tanto danzarios como técnicos. No es lo mismo ver un espectáculo en el foco folclórico que llevarlo a un teatro, porque ya en el teatro exige otras normas, porque va a ser visto por un espectador. En el foco, ellos lo hacen espontáneo y lo hacen para satisfacer una necesidad, pero ya para llevar a escena hay una serie de códigos que marcan nuestra línea de trabajo.

“Trabajamos los espectáculos, como tú bien dices, de forma muy detallista, tanto en vestuario como en coreografía. A mí me ha ayudaba mucho haberme graduado de ingeniería civil, porque eso me da una imagen del espacio que me ha servido mucho para coreografiar. Casi todas las coreografías de Camagua son mías, excepto dos obras: Awán, de la doctora Bárbara Balbuena, y Rumbeando, de ella y mía.

“La ingeniería civil me ha ayudado a realizar este trabajo muy detallista y nos basamos, fundamentalmente, en la disciplina artística y personal; también, hasta cierto punto, por romper algunos perjuicios con la libertad de movimiento, pero no es mi concepto, para eso está el foco folclórico donde todo el mundo baila como quiere. Mi baile en escena exige una técnica depurada. Cuando vas a un foco folclórico ves que cada bailarín siente y baila a su forma; ahora, ahí está el trabajo entonces, desde el punto de técnico, a estabilizar o buscar un patrón en ese movimiento. Eso es parte del trabajo de la teatralización o proyección artística que es un estatus inferior”.

─Hay algo que hace cada vez más valioso a Camagua y a usted por el sentido de la investigación, por lo que está preservando. Desde la teatralización del folclor, usted está preservando una tradición. Coménteme a partir del caso particular de Homenaje, porque Caidije ahora no tiene líder, Caidije puede desaparecer…

─Está recogido en la historia de la danza en Cuba que es la primera vez que un grupo folclórico portador, que sabes que son muy cerrados y no dan sus cantos, sus bailes, tradiciones… nos abrieron las puertas. Fue gracias a Papito García, entonces asesor folclórico de Maraguán, y trabajó en el Atlas de la Cultura en Camagüey, y así como Dalia Aguilar. Ambos intervinieron de forma tal que nosotros pudiéramos entrar a Caidije. Hicimos una sesión de trabajo, primero teórica y después práctica, y ellos nos abrieron las puertas. Nos enseñaron sus danzas, sus cantos, sus improvisaciones y parte de la cultura de ellos como reservorio. Los invitamos para el estreno de Homenaje. Fue todo Caidije y vimos su aprobación, independientemente de que estaba ya con las adaptaciones teatrales. Al final subieron escena a bailar conjuntamente con la compañía. Eso lo hemos hecho en varios lugares. Fuimos también a Baraguá para la investigación de la cinta. Nos reunimos con los directores del conjunto folclórico de Trinidad durante varios años, fuimos al Cabildo San Antonio, nos entrevistamos con congos reales de allí mismo y también tuvimos la aprobación con sus sugerencias. Es nuestra forma de hacer. Respetamos lo que vemos, tomamos lo positivo y llevamos al teatro.

─ Pensando en Caidije, ¿qué lectura hace de este hecho que se invierte? Antes miraban y necesitaban de ese foco folclórico, ahora es como al revés. Para que siga existiendo lo que fue o significa Caidije hay que mirar lo que hace Camagua. ¿Cómo entender eso desde la cultura?

─Desde otro punto de vista. Tiene gran importancia mantener los grupos portadores. Eso es básico para la cultura popular tradicional. Desgraciadamente van desapareciendo y con el tiempo van cambiando. Hicimos el trabajo con Caidije, después lo vimos en otras generaciones y ya había cosas que habían cambiado entre ellos mismos. Es un espejo de lo que vimos en una época determinada, pero todo va cambiando.

─ Delante de esa variedad dinámica de la cultura, ¿qué es lo que se preserva?

─La esencia. Preservarlo como era es muy difícil porque hasta ellos mismos lo van cambiando. Las nuevas generaciones van cambiando. Nosotros tratamos de preservar como patrimonio, pero eso le corresponde a los grupos portadores. Los grupos portadores tienen una tarea fundamental, pero hasta ellos mismos tienen contradicciones. He estado en contra también de situar instructores de arte en los grupos portadores porque ya estamos coreografiando, ya estamos haciendo cosas que están perdiendo la esencia de ellos, ya estamos modificando. Tenemos que hacerlo, es la ley, pero afecta. Estos grupos portadores tienen que ser portadores de sus tradiciones, pero como van cambiando las generaciones, van cambiando los directores, son otros los que entran, todo eso va cambiando. Eso es inevitable.

─Lo otro que no puede faltar en esta conversación es esa plataforma creada por Camagua a través de su festival internacional. Por supuesto, imagino que sea el festival el punto culminante de este aniversario.

─El Festival surgió en momentos de COVID. Fue una idea que se nos ocurrió, que no pensábamos que iba a tener tanto gancho, tanta aprobación a nivel mundial, porque en los dos primeros eventos virtuales participaron 60 agrupaciones. ¿Qué pasa? El evento virtual ha ido decayendo, porque ya la situación es otra. En el mundo, lo virtual fue una necesidad para la danza en esos momentos, ya no es tan así porque ya desapareció la COVID y los grupos y los festivales están haciendo de forma presencial.

“Hicimos ir cambiando nuestro Festival. Como viste, empezó de forma virtual solamente con compañías internacionales. Después incluimos parejas de baile de compañías nacionales profesionales de primer nivel. Después incluimos a las parejas de baile de la enseñanza artística, que yo creo que tienen un valor extraordinario. Después, el evento de parejas de baile nacionales de compañías profesionales fue competitivo, igual que el de las parejas de baile de la enseñanza artística. Y este, en la quinta edición ya, del 10 al 15 de diciembre, el único cambio que vamos a tener es que no va a ser virtual. Va a desaparecer lo virtual. Vamos a hacer el segundo festival internacional de parejas de baile. Vamos a hacer el tercer festival nacional de parejas de baile y vamos a hacer el segundo festival nacional de parejas de baile de la enseñanza artística. De las parejas de baile es el tercero, porque el primero no fue competitivo. Este segundo fue competitivo y es otro aliciente, y te crea otra expectativa desde el punto de vista del espectáculo, de los espectadores, como desde el punto de vista de las parejas en su preparación. No es lo mismo venir a exhibir que a competir. El jurado es de primer nivel nacional”.

─¿Y la sede sigue intacta?

─Nos faltan muchas cosas. Es la única compañía profesional de Camagüey, que no ha inaugurado la sede. Esta sede pertenece al Sectorial Municipal de Cultura y hace años que estamos solicitando que se le traspase al Centro Provincial de la Música y no se ha hecho, es por eso que la Música no puede planificar un presupuesto constructivo y el Municipio nunca nos ha tenido en cuenta para una posible inauguración.

“El último compromiso que se tuvo de Cultura y la dirección del Partido fue inaugurarla como saludo al Congreso de la Uneac y eso no va a ser posible, porque el congreso prácticamente está aquí. Se quiso inaugurar en la Semana de la Cultura en el marco del 510 aniversario, pero yo no vi el tiempo prudente de hacer una terminación como se requiere. Dije que no. Además, para eso no puedes trabajar; entonces, si tú no ensayas y vas para otro local, como nos ha pasado, estorbas. Cuando no estás en tu lugar, estorbas, y si se rompe algo, tú eres el culpable. Les pedí a las autoridades posponerlo. Seguimos trabajando”.

Por Yanetsy León González/ Adelante

Foto: Cortesía de Camagua