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sábado, marzo 02, 2024

Payasos en acción, sin miedo al teatro

El proyecto camagüeyano Tus Payasos estrenó El casting de Tin Ido, segundo espectáculo pensado para un escenario convencional y que representa un buen salto dramatúrgico al universo de posibilidades de los cinco personajes en acción. Está hoy y mañana en la cartelera del Teatro Principal, de esta ciudad.

La historia va del impulso de Tin Ido (Reimundo Agosto) por hacer una película, tras recibir una carta. Planea un casting. Los amigos Chocolatiqui (Reinier Elizarde), Cartucho (Yosvani Darias), Florecita (Denia Rodríguez) y Cebollita (Adiel Morales) quieren participar. A todos sorprende el inesperado final.

La función inicia antes de lo oficial, justo durante el lapso previsto para las campanadas de aviso al público. Ahí sale el supuesto protagonista en el rol de utilero y acomoda la escenografía. El resto del elenco entra alborotador a ritmo de merengue, por las puertas de los espectadores. A partir de ahí corre una hora.

Los cinco llevaban un año con la intención de la puesta, motivada por los 20 de Tin Ido. ¿Por qué demoraron tanto? La complejidad de la producción no limitó tanto como los compromisos personales. Cada uno anda de manera independiente, con las urgencias de la gestión económica inherente a quien pertenece a un catálogo comercial. Por otro lado, de cumpleaños en cumpleaños experimentan cierto desgaste. Sin descalificar las fiestas familiares, sustento importante para cada uno, allí el payaso es rehén de los antojos de un anfitrión no siempre enfocado al divertimento con aprendizaje, educación y cultura.

La necesidad expresiva con la voluntad por hacer algo distinto a lo rutinario fue un catalizador de Tus Payasos. El proyecto asomó en septiembre del 2022 en la sala del Guiñol de Camagüey con un espectáculo sencillo. Un solo de payasos no fue un ejercicio de improvisación. Partió de la idea unificadora del protagonismo de cada uno dentro de las pautas del espectáculo. Sin más pie forzado presentó el personaje conocido y probó ese abrazo de colegas habladores sobre la escena.

El casting de Tin Ido anda por otra cuerda. Conllevó a la escritura de una historia, al aprovechamiento de las cualidades y las capacidades de cada actor, a la incorporación de los juegos de participación y trucos de éxito con el público, y ensanchó el lenguaje escénico a través de recursos tecnológicos del audiovisual.

Del texto a la representación asumieron todos los riesgos. Invirtieron tiempo, mucho tiempo para lograr coherencia en la relación de acciones y situaciones con los personajes. No he preguntado las horas dedicadas a las sesiones de maquillaje, rodaje en diferentes locaciones y la posproducción de los dos videos.

El casting de Tin Ido nació y fue hecho en casa, en la casa de Adiel y Denia. En la calle Industria 52 confeccionaron la utilería e inventaron con una tela para el Chroma o pantalla verde en función del diseño gráfico espectacular que acompaña la promoción. Ese proceso permitió lucir en el cartel a Florecita con la pose de la modelo del logo de la compañía de cine Columbia Pictures y a Chocolatiqui con la mueca del león de la Metro-Goldwyn-Mayer.

El espectáculo está lleno de intertextualidad a películas, ambientes y personajes del cine y la animación, afincados en el imaginario del cubano a través de su banda sonora, de ahí lo emotivo en ese ajiaco al escuchar la melodía de Candilejas y el tema la serie D’Artacán y los tres Mosqueperros. También hace guiños a shows mediáticos como el que destapó Messi al decir “Qué mirás bobo”.

El niño y el adulto, entre bromas salen del teatro con algo técnico aprendido acerca de una película, una suerte de ABC del equilibrio, el balance y la banda sonora; de asuntos coreográficos si la obra lleva danza, y de complejidades cuando corresponden escenas de combate.

El casting de Tin Ido deja un agradable sabor y alienta las ganas de que este proyecto perdure porque su oficio tan antiguo y necesario como las esencias del teatro mismo, en tanto arte de comunicación de sentimientos. Desde las obras, estados realizados de los sueños, impulsan a transformar la realidad a través del móvil de las emociones. Y una sonrisa cambia el prisma del día y deja energías para los siguientes. He ahí una clave de los aplausos de anoche para nuestros payasos.

Por Yanetsy León González/Adelante

Foto: Alejandro Rodríguez Rodríguez/ Adelante