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martes, abril 23, 2024

Guillén como crítico literario, según Leonardo Sarría

“Con Nicolás Guillén uno siempre tiene el temor de caer en temas harto sabidos. Tenemos la sensación de conocer un Guillén y cuando empezamos a estudiarlo nos sorprende otro”, afirmó en esta ciudad Leonardo Sarría, director académico de la Fundación homónima del Poeta Nacional de Cuba.

“Podemos hablar de un crítico literario menos visible, diseminado por toda su obra”, insistió hoy en la conferencia de apertura del programa académico de la jornada Los días de Guillén, auspiciada por el Centro Provincial del Libro y la Literatura de Camagüey con el apoyo de la Fundación Nicolás Guillén (FNG)

En su opinión, “no lo podemos situar cómodamente en la historia de la literatura o la antología de la poesía cubana. Lo que situamos es un pedazo”. En el caso de esa ruta crítica, recomendó rastrear en la prosa periodística, los discursos, los textos de presentaciones de autores y la correspondencia.

Acerca de la base del método crítico destacó una asociación: “Para Guillén el es el poeta. El hombre es el escritor. Estoy hablando de una tendencia marcada en los acercamientos críticos al retrato vivo, en movimiento, del autor; menudo pone a hablar al autor, o sea, deja que las ideas del autor salgan de su propia obra. Conecta ese bosquejo del autor con la índole de la obra”.

Vinculó la relación de identidad entre escritor-hombre-persona-obra con una práctica del pasado: “Cuando uno revisa la historia de la crítica literaria cubana es un método casi decimonónico y tiene que ver con la impresión, con la mirada del crítico. En Guillén los trazos precisos, rápidos, me remiten inevitablemente a José Martí, a la crítica martiana”.

Leonardo Sarría mencionó diferentes autores enfocados por Guillén: los cubanos José Martí, Rubén Martínez Villena, Manuel Navarro Luna y Regino Pedroso; el haitiano Jacques Ruomain, el turco Názim Hikmet, el estadounidense Waldo Frank, los españoles Antonio Machado, Federico García Lorca y Rafael Alberti; los peruanos César Vallejo y José Carlos Mariátegui, el venezolano Andrés Eloy Blanco y el colombiano Candelario Obeso, entre otros.

“Se advierten los ejes de un ejercicio crítico sostenido en el tiempo. Entre esos ejes, en primer lugar, la manera en que se enlazan el absoluto valor estético de una obra, la jerarquía poética de un autor con su compromiso social y político. Por otra parte, el lugar que Guillén le devuelve no sólo a la contribución del espíritu negro a la poesía española y a la poesía cubana, sino también, la intervención del pueblo en las cosas de la poesía y del arte en general”, explicó.

Luego profundizó en la idea del sentido poético de lo real por encima del poema, de la literatura, del lenguaje. Según Guillén, “poesía no es solo aquella que se encierra en el verso o en la prosa, la que parece vibrar en el lenguaje, sino, así mismo, la que se precipita a la acción.”

Leonardo Sarría concluyó: “Aun cuando Guillén pueda inclinarse personalmente por esta o por aquella urgencia discursiva, temática, en su pensamiento se mantiene invariable algo: pone por delante la libertad y la calidad de la obra”.

Por Yanetsy León González/ Adelante

Foto: Bárbara Suárez Ávalos/ Radio Progreso