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domingo, octubre 24, 2021

El Circo Areíto quiere despegar

Cuando el Circo Areíto perdió su carpa en la década del ’90 empezó la etapa más difícil si quería permanecer, pero el desencanto creció por la falta de atención. Los fundadores se fueron a habitar el olvido como jubilados, y el resto salió a buscarse la vida.

La compañía estaba casi muerta hasta enero del 2020, en que por el otorgamiento de una sede y el impulso de otro director reapareció en el mapa de las artes escénicas de Camagüey. Lisbey López Galindo, malabarista y payaso “Poti”, asumió el reto de liderar el colectivo de 20 personas.

“Busqué a Félix Pérez Sarduy, que se había retirado. Hijo del gran payaso Palillo, entró a Areíto como empleado y después se hizo artista, El Caballero de la Onda Aérea. Él sabe cómo se amarra todo el endamiaje”, contó Lisbey.

En diálogo con Adelante Digital, añadió: “También estamos rescatando muchachos. Desgraciadamente la única escuela de circo en Cuba queda en La Habana. Areíto lo fue mientras tuvo carpa, hasta el año ’94; pero debemos formar una cantera para que nuestro arte aquí no se pierda”.

Fíjese si la voluntad del colectivo de Areíto es una fuerza poderosa que a pesar de la pandemia sigue dando abrigo. El camagüeyano José Miguel Suárez Torres, animador y “Payaso Palitroke”, trabajaba en la habanera Carpa Azul pero tuvo que regresar a la provincia.

“Tú ves esto y te da la impresión de que nos tienen tirados al abandono. Pudiéramos explotar la sede con funciones los fines de semana, recaudaríamos, y ayudaríamos a sacar del estrés, porque el circo lo puede todo”, comentó José Miguel.

El viernes 17 de septiembre, la agrupación celebró sus 45 años con un encuentro en el inmueble de la calle General Gómez donde funcionó el Cine América. Adelante Digital vio a ambos lados de la tarima del escenario dos piscinas de agua estancada de las lluvias recientes. Alguien, en broma y en serio, señaló el sitio como “criadero de ranas y mosquitos en apoyo a las enfermedades”.

El director confirmó lo siguiente: “Esta sede no tiene condiciones. Ensayamos sin iluminación. Para colmo, la turbina se rompió. Desde hace años, el circo es marginado, aunque repletara la carpa en los pueblos, aunque llene polivalentes. No lo vamos a dejar caer”.

Ese tesón también se aprecia en la supervisora Jennifer de Miranda López: “Los artistas tienen muchas ganas de crear y sueñan. El circo siempre ha sido un arte de soñar. Si dicen ‘quiero estar ahí arriba volando y puedo’, lo logran. Aquí no se puede decir nunca que una idea es disparatada”.

Como con la voluntad y los sueños no basta, Adelante Digital indagó acerca de la reparación de la sede, y Kenny Ortigas Guerrero, presidente del Consejo Provincial de las Artes Escénicas de Camagüey respondió: “Ellos no tenían plan este año, pero dadas las inejecuciones del presupuesto se le asignaron en un momento 150 000 pesos, para al menos dar condiciones elementales para su estadía ahí. Dos brigadas de mantenimiento han quedado mal en presentar sus ofertas para reparar, parece que le cogen miedo al lugar”.

Luego, el funcionario regaló una noticia: “Ahora coordinamos una nueva oferta con Alexander Marrero, artista del Fondo Cubano de Bienes Culturales, y se va a ejecutar definitivamente con un monto superior, aprobamos 274 000 pesos. Con eso se debe rescatar parte de la dignidad del espacio. Ese lugar en una reparación capital excede los 5 millones de pesos, es mucho para nuestro presupuesto, que aunque es muy bueno, hay que compartirlo entre todos. Ya esta semana comenzamos a reparar”.

Por Yanetsy León González/ Adelante

Foto: Leandro Pérez Pérez/ Adelante