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domingo, septiembre 25, 2022

Despegue total del Circo Areíto

Qué susto cuando quedó al descubierto aquel jovencito encaramado en la onda aérea. Ubiquémonos: Teatro Principal, Circo Areíto, estreno de la obra “3, 2, 1… ¡Despegue!”. La última vez que vi personas en Camagüey riéndose de las alturas fue en esta misma página web, en un fotorreportaje a desmochadores de palmas.

Al instante me dio por atar cabos. El artista y los cortadores de palmiche tienen un tornillo flojo, o el Circo Areíto anda sin cabeza. A quién se le ocurre lanzarse a la boca del león con un principiante. Ahí, así, debutaba Yonatan. Por suerte, recapacité. Unos nacen para protagonizar historias, y otros, con el sueño de contarlas.

Desde el primer número, la compañía volaba por encima de las expectativas, y eso puede ser tan peligroso como caminar sobre una hoja afilada. La adrenalina cogía los efectos reforzados en vivo por el músico Yosbel. Por la rapidez en la percusión sospeché y confirmé que lo buscaron también Veloz en el apellido.

Aprovechando la ovación salió un personaje haciéndose el gracioso con un cartel de “Aplausos” y “+Aplausos”. Remolacha (Hiosmany) reincidiría con Florecita (Denia), Cebollita (Adiel) y Poty (Lisbey).

Aprovechaban cada chance para dignificar su vocación de payasos, porque lidian contra los males del intrusismo profesional. Una nariz roja no garantiza la broma con ética ni la capacidad de enseñar jugando. Además les tocó distraer mientras los técnicos Pavel, Carlitos y Félix preparaban la pista.

De nuevo tuve los pelos de punta con otro debut. ¿Recuerdan el tema “Entre la rumba y el son”, donde se goza y se canta con Rumbatá y Adalberto el “Deja que se bote el agua del tinajón…”? Con esa soltura de fondo Alejandro paseaba el equilibrio sobre taburetes. Él y Yonatan recibieron las clases de Lisbey (malabarista y director general de Areíto) y Félix, veterano de la onda aérea de nuestro Circo.

Luego, pulsando un límite diferente de las vibraciones encantaba el dúo Flying. Fue especialmente querido por la organicidad al representar con la cinta aérea el drama del amor imposible según la letra de “Volar sin ti”, de Andrés Suárez y Buena Fe. David egresó de la Escuela Nacional de Circo, y Lianna sabe ser una pluma en el aire y un lince en suelo firme para el cambio de vestuario. Esto segundo (el Quick Change) lo hizo como pareja Impacto con Julio César, a quien no vimos con sus trucos habituales porque de la magia se encargó una mujer llamada Leiby.

También brillaron Yanela y Osmany por sus malabares y adagio acrobático sobre la patineta electrónica (la famosa *Hoover Board*) El dúo Ónix procede de Las Tunas y tuvo que ir a La Habana para lograr el título de la única escuela oficial cubana de circo. No obstante, los resultados de los pupilos de Poty y Félix (El Caballero de la Onda Aérea) ratifican elpotencial aquí de su academia formalmente informal donde convergen la pasión y el trabajo.

Cada integrante del elenco aportó a los matices y las tensiones de las cerca de dos horas de función. Por ejemplo, participaron el dúo Kilg, de Katy y Yunier con equilibrio sobre “Roland”; y de la vieja guardia estaba el temido Jorge, del dúo Relámpago. En realidad, lo de temido es una distorsión aupada por la banda sonora de películas del oeste que se escucha cuando sale con rudeza, látigo en mano. Hay suspenso, como todo gesto de violencia, pero en el arte del floreo Jorge no toca, no puede tocar ni un pelo a María.

A la altura de estas líneas estoy profundamente tentada a mencionar al animador/conductor José Miguel Suárez, a los productores Jennifer, Yaíma y José Luis; al director artístico Adiel con su asistente Leonel. Merecen tanto el aplauso los anónimos como los públicos, los de la compañía y los del coliseo.

Muchos no tomaron en serio a Cebollita al vaticinar que con este espectáculo romperían la maldición. Recordemos que muchos artistas circenses sucumbieron en la depresión al verse sin carpa, que era como decir, sin la única manera en que familias enteras sabían vivir. Andaban desperdigados, como los desheredados de la escena, aunque en cualquier época, en las verdes y en las maduras se ha mantenido como el arte con mayor convocatoria popular.

Cuando en 2020, Areíto recibió como sede el Cine América, volvió a tener un espacio común donde recordar y aliviar las penas. Mientras el Consejo Provincial de las Artes Escénicas redirigía presupuesto para pasarle la mano al lugar, hasta que pueda dejarlo como nuevo con un plan de inversión, el colectivo empezó a entrenar y aspirar a levantar cabeza otra vez, con madurez y brío, a sus 45 años.

El retorno de los números de altura ya es un hecho y un resurgir de las herencias culturales de familia porque olvidé contar que Lianna es hija de Denia (Florecita) El motivo del susto del inicio se quedó chiquito al cierre con el cuarteto del columpio acrobático. Sorprendieron David,

Yonatan, Luigy (hijo del mago de Los Velsa y también debutante en el escenario) y el arrojado Alejandro que, retado por Poty, hizo su pirueta y saltó como un delfín por entre un aro en llamas, encendido por el tremendo de Cebollita. El Circo Areíto ha vuelto a despegar. Enhorabuena.

Por Yanetsy León González/ Adelante

Foto: Alejandro Rodríguez Leiva/ Adelante