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lunes, abril 22, 2024

Clases de cultura arará en Camagüey

De la etnia arará llegaron pocas personas a Cuba, sin embargo, por la tradición oral hoy perviven cantos, danzas y toques de una cultura con matriz africana. En esta ciudad comparte esos saberes la portadora Teresa Mederos Gómez, líder del Cabildo Baró de Jovellanos, Matanzas.

“La tradición nos viene de mi bisabuelo Esteban Baró “Tossu”, un esclavo que llegó a estas tierras con nueve años. Ya vamos por la sexta generación con su legado. Nuestro objetivo es preservarla”, contó al periódico Adelante.

En la sede del Ballet Folklórico de Camagüey impartió el taller a la compañía y a metodólogos de danza, estudiantes de la Escuela Vocacional de Artes Luis Casas Romero e instructores de arte.

“A través de los cursos transmitimos la esencia del portador, desde el foco folclórico, para que no dejen de lado la raíz a la hora de una puesta en escena”, añadió la representante de los Baró, acompañada por el proyecto AfroKuba.

“Llegué pensando que encontraría obstáculos con el aprendizaje, pero son bailarines y estudiantes espectaculares”, declaró la profesora cuya acción académica cuenta con el respaldo de la Universidad de las Artes ISA.

Los arará se concentraron en La Habana y Matanzas y allí se establecieron con sus creencias en los foldunes o dioses dahomeyanos, pues fueron capturados en territorio del antiguo reino donde hoy se localiza la República de Benin.

“En el caso de Matanzas, los cabildos han perpetuado la tradición. Eso motivó mi proyecto etnovisual para registrar los cantos, las fiestas, las ceremonias”, explicó Miguel Ángel García Velasco, fundador de AfroKuba en el 2008.

La Universidad de las Artes ISA gestionó este tipo de posgrados con una fuente directa de las casas tempo, con mucha aceptación en el mundo de los bailarines y de las personas con desempeño en el ámbito de la cultura comunitaria.

“Traemos los cursos a las provincias donde las raíces son comunes porque aunque se sabe poco de la cultura arará, al igual que el vudú, muy amplio en el oriente cubano, tienen como madre patria el antiguo imperio dahomeyano”, precisó el antropólogo y etnomusicólogo.

Él buscaba información de rumba y por azar conoció a Miguelina Baró, hija de Tossu, y ahí enfocó su carrera a registrar testimonios y prácticas culturales no solo del núcleo familiar del hombre que en 1920 fundó una asociación étnica en Jovellanos.

“He filmado a muchas personas que ya no contamos con ellas físicamente. Urge perpetuar todas las memorias, recuperar todo lo que sea posible. Como dijo un filósofo maliense, cuando un anciano fallece se quema una biblioteca”, señaló.

“Aunque la academia no esté muy de acuerdo con la tradición oral por aquello de que ‘si la gente crea o recrea, inventa o magnifica, etc.’, lo que estas personas digan tiene un valor. La historia es muy linda y debemos registrarla como la gente la cuenta y que cada uno saque sus conclusiones”, enfatizó García Velasco.

Ya trabaja en un proyecto audiovisual sobre la vida de Eduardo Rivero Walker (1936-2012), Premio Nacional de Danza y un documental a Vicentina de la Torre (1926-1995), fundadora del Ballet de Camagüey. “También aquí hay mucho por hacer en las comunidades de descendientes de haitianos”, dijo.

El realizador de AfroKuba sueña dirigir grupos multidisciplinarios porque “el documental antropológico tiene sus reglas y su ética”. Regresará a Camagüey con otros portadores después del Festival Olorum, previsto en septiembre, al que ha sido invitado junto a la líder del Cabildo Baró.

Por Yanetsy León González/Adelante

Foto: De la autora