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Portal de la Cultura Santacruceña

Publicación Literaria Mensual. No.7 - Agosto 2008.Edición Especial dedicada a la realización del Encuentro Debate Municipal del Taller Literario Mirta Aguirre.
En este número encontrará..

Esta Edición Especial de "Ventanas" se incluyen las obras que fueron premiadas en el Encuentro Debate Municipal del Taller de Literario Mirta Aguirre en el año 2008

Poema: Ramonín.
Autora: Leonor Susana Ponce de León.

A mi mono Ramonín
le gusta ver el jardín.
mono

Cazar bellas mariposas
oler perfumes de rosas.

Cuando quiere enamorarse
enseguida va a bañarse.

Corta lindo ramillete:
quiere ser un mozalbete.

Con palabra cariñosa
besa a su mona mimosa.

Este mono parejero
¡Es tremendo bandolero!.


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¿Quién fue Mirta Aguirre?

Mirta Aguirre Mirta Aguirre (1912 - 1980): Nace el 18 de octubre de 1912, y muere el 8 de agosto de 1980.Desde muy joven se incorporó a las luchas revolucionarias. Ingresó en el Partido Comunista de Cuba en 1932. Durante la dictadura de Gerardo Machado tuvo que trasladarse a México como exiliada. En 1939 fue delegada al Congreso Nacional Femenino celebrado en La Habana. Se doctoró en leyes en 1941. Realizó estudios especiales de literatura, música y filosofía marxista. Asistió en 1948 a los congresos por la paz celebrados en París y Nueva York. Fue miembro activo de la Liga Juvenil Comunista, la Liga Antimperialista, Defensa Obrera Internacional, el Partido Comunista de Cuba y el Partido Socialista Popular. Trabajó, durante toda su etapa de funcionamiento, en la Comisión Nacional para el Trabajo Intelectual del Partido Socialista Popular. Fue vicepresidenta de la Federación Democrática de Mujeres Cubanas y responsable político de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo. Trabajó como traductora y redactora y como guionista de radio y televisión.
Durante años tuvo a su cargo la sección de cine, teatro y música del periódico Hoy.
También colaboró en Mensajes, Mediodía, La Última Hora, La Palabra, Revista Lyceum, Cuba Socialista, Casa de las Américas, Universidad de La Habana.
Fue coeditora de Gaceta del Caribe y subdirectora de La Última Hora, perteneció a los consejos de redacción de Nuestro Tiempo y Cuadernos de Arte y Ciencia.
Después del triunfo de la Revolución fue directora de la Sección de Teatro y Danza del Consejo Nacional de Cultura. A partir de 1962 se incorporó, como profesora, a la Escuela de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, donde ocupó la Dirección del Departamento de Lenguas y Literaturas Hispánicas. Colaboró en los Cuadernos H de la Facultad de Humanidades.
Miembro del Partido Comunista de Cuba. Se distinguió por su labor como conferencista. Es autora de la “Introducción” a la edición cubana de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Al morir dirigía el Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba.
Utilizó los seudónimos Rosa Iznaga, Rita Agumerri y Luis Robles Garza.
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Tomado de Cubarte, el Portal de la Cultura Cubana


Poema: Desencuentro.
Autora: Encarnación González.

Caprichosamente volubleBoletín Ventanas
es el tiempo
como una burbuja
una novia
o del agua una gota.
El tiempo es el quejido
de una lejana trompeta
o mejor
un tristísimo saxofón
desde el iluminado cuarto
de un músico invidente
“El tiempo, el implacable
el que pasó”
regresa y pierde,
una neblina lo cubre
pero de nuevo se ilumina.
Es bien y mal el tiempo
es cara o cruz
el yin o el yen
de la ida y el regreso
encuentro y desencuentro
de un principio y un fin.
Tiempo que ahora mismo se va
detrás de aquellos pasos.


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Decima: Guajira .
Autor: Wilfredo Guerra.

Cuando caminas, mujer,Boletín Ventanas
una luz la piel condena,
conviertes en flor la pena,
hechizas todo mi ser.
Del alma quiero beber
sorbo a sorbo la dulzura,
estar por siempre a tu altura,
naufragar los dos serenos,
y bajo el mar de tus senos
beber el agua más pura.

Déjame escalar tu pecho,
paloma de buen linaje,
y haré de la pluma el traje
que cubra de amor tu lecho.
Deslizaré satisfecho
tus alas, donde el papel
dibujé con el pincel
el más púrpura color,
que arroje fuego al amor
y ternuras a la piel.

 

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Cuento: Viaje al Parnaso
Autora: Encarnación González.
Boletín Ventanas
El genio se compone del dos porciento de talento y del noventa y ocho de perseverante aplicación. Algo más o menos así creyó leer alguna vez, dicho por Beethoven, y para suerte del mundo, los resultados de este genio son obvios, por eso Graciano siempre creyó que luego de presentarse una y otra vez en aquellos eventos su fin sería el éxito, por supuesto sin la pretensión de emular con aquel hacedor de melodías incomparables, pero eso sí, con la esperanza de que uno de sus poemas, obtendría al menos, el reconocimiento de una mención.

Pero… ¡Oh Calíope, que etérea te muestras a veces con algunos mortales!  ¿Será que Pegaso a fuerza de volar a encumbrados parajes se olvidó de que en la tierra existen sitios  donde también se puede escuchar la lira?. Cientos de interrogantes se hacía Graciano y reflexionaba además.

A su martillado cerebro venían ideas como esta: “las únicas condiciones esenciales que hacen el texto son el hecho de palpar el trasfondo humano, y por supuesto, el dominio del idioma”. Y mira que Graciano había leído textos, sin lo uno y con poco de lo otro. Pero en fin, se presentaría de nuevo, a pesar de que Luciana, con su habitual irreverencia le había advertido: total, no sé para que lo haces, si tú sabes que allí los que deben descubrir y guiar, hace mucho tiempo que perdieron la visión semántica del vocablo talento, y en cuanto a eso del “trasfondo humano”, es pura palabrería.

¿No era Rimbaud quien hacía sus poemas metiendo en una caja montones de palabras que luego sacaba a su antojo y con ellas conformaba la obra?. Y Rimbaud es Rimbaud. Bueno si no era él, era otro, pero Luciana insistía en que lo sabía de algún lugar.

Graciano la escuchaba en silencio y hasta respetaba muchas veces sus criterios, que no siempre eran desatinados y en ocasiones dieron luz a las imágenes de su creación poética. Y mucho más, lograron que sus ojos, oídos y mentes abiertas evaluaran con visos, de esa virtud tremendamente humana, que significa penetrar en la creación del otro, sus esfuerzos en el quehacer poético.

Pero justo ahora a Graciano se le ocurre una idea macabra. Era como ese viaje al Parnaso con el que todo poeta sueña, al menos una vez, y muy pocos consiguen, solo que en esta ocasión sería a la inversa. Leyó por última vez la obra seleccionada para el concurso, y como un padre que acaricia el cabello infantil, luego del perdón de una travesura, dobló el papel y lo guardó en la gaveta de su escritorio. Luciana lo miró intrigada.

¿Te rendiste finalmente? Graciano solo respondió  con una sonrisa, indescifrable y enigmática, como la de aquella irrepetible Dama.

El día llegó; el jurado como casi siempre, comenta, comparte sonrisas cómplices y disfruta del placer, de al menos por unos momentos, asumir el rol de Apolo: utilizar a las musas para enseñar a los hombres la poesía. Al fondo sobre una tela, se expresaba así el gran Thiago de Mello: “Lo sencillo y lo fácil es escribir difícil; pero lo difícil de verdad, es escribir sencillo, sin perder el compromiso con la belleza”. Allí hubo de todo: trasfondo filosófico, el tiempo, el destino, la muerte, el amor, las máscaras, los sueños…

Finalmente tocó el turno a Graciano, era extenso su poema, pero orgánico y profundo y Luciana que lo escuchaba con asombro (nunca le enseñó a ella aquel texto) sintió que el contenido había palpado su “trasfondo humano”. Al terminar la lectura, todos aplaudieron. En algún lugar de M ella sonrió. El jurado fue categórico.

El veredicto de estos eventos solía ser un momento particularmente desconcertante para Graciano. Pero esta vez todo era diferente, se mostraba casi eufórico. Luciana se le acercó y le susurró al oído… ¿Alguien ya te anunció el Gran Premio o te decidiste a sobornar al jurado?... Él como la dama del cuadro sólo sonrió.

Al fin llegaron los resultados: un Gran Premio para una joven pálida y frágil, acompañada de dos señores de espejuelos oscuros; un premio a un muchacho espigado y risueño que no hacía nada para disimular su orgullo. Los demás, bueno… los demás no importaban mucho.

Graciano luego de la ceremonia de premiación pidió la palabra… Por favor primero felicitar a los premiados, segundo, pedirle al jurado que esté preparado para convencer a J L O, Premio Nacional de Literatura 2020 y mi amigo personal, quien muy gentilmente me facilitó uno de los poemas de su último libro, en fase ya de edición, para que yo lo presentara en este evento.

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Obra de teatro :.
Autora: Iraida Batueca García.

Boletín VentanasPersonaje: Kirian (niña).

(Interior de una habitación (cuarto), con un colchón en el piso en el centro, en un lateral de frente un pequeño armario con las puertas abiertas y vacio, solo perchas, sobre las puertas y al descuido algunas prendas de vestir de niña, el uniforme escolar y una bata rosada, en el otro lateral un balance pequeño, cajas y maletines y una muñeca de trapo).

En off llanto de una niña que entra estrepitosamente y se tira en el colchón llorando y sin dejar de mirar por donde entró.

Actriz: - Pero mami (se pone de pie y va a la puerta) ¿por qué no me dejas salir?, por favor déjame sentarme en el portal de la casa de mi amiguita Marian, - anda má-, ¿voy mamita?- si yo no toco nada, anda chica un ratico nada más, (espera unos segundos sin moverse de la puerta), me voy a enfermar de tristeza (va hacia el balance, coge la muñeca se la pone en el hombro), no me dejas jugar con los demás niños, porque tengo dulce para los piojos, no puedo hacer figuritas de barro porque me ensucio las orejas, no puedo montar bicicleta porque me rompo los dientes, no me dejas andar descalza porque me crecen los pies, me castigaste por adornar el libro que me regaló ese hombre, que ahora es tu amigo – mija, tú quieres que yo sea una momia, (camina hasta la puerta y pone el oído). También tu amigo me grita con su lengua enredada y a él tú no le dices nada, a mí me retuerces las cejas y me gritas como si yo fuera sorda – es muy triste (va alejándose de la puerta hasta llegar frente al armario) es muy triste, es muy triste ser tu hija (se esconde dentro del armario, abre lentamente la puerta y sale). A mi amiguita Marian no le pasa esto – la mamá le ayuda en las tareas, se sientan juntas a jugar a las casitas y la dejan ir al parque con su perrita Lala (se sienta en el balance). Ay Trapitos (abraza la muñeca) tú eres mi única alegría, mi mamá siempre está ocupada, sólo tiene tiempo para conversar con ese que no es mi papá, a mi por todo me regañan. Trapitos, el día que se me rompió el vestido por subirme a la cerca para coger tamarindos para Pedro, no quieras haberla oído, ella no entiende que él es un niño igual que yo y aunque no pueda caminar es mi amigo, mi mamá ha cambiado mucho. – (transición)- Maá déjame salir, ay Trapitos, ella desde que recibió ese telegrama está muy alterada, no me deja casi hablar, y yo tengo derecho a ser escuchada y a que me respondan mis preguntas (se pone de pie, deja la muñeca) ¿por qué las ranas se esconden en mis zapatos? (mira arriba) y la araña (camina al otro lateral) parece que se tragó un carretel de hilo (va hacia la puerta), ¿por qué al amigo tuyo habla tan enredado?, ¿él vive en Miami? ¿por qué está en nuestra casa? - ¿por qué el gallo de Paco se sube arriba de la gallina moñua? (va hasta el balance, coge la muñeca). Si pudieras hablarme, yo sé que tú me responderías, mi muñequita linda, (la levanta, la mira con cariño), tú si sabes escuchar, por eso te quiero tanto mi preciosa, con tus ojazos grandes que siempre me miran (la abraza), tú siempre estás para mi, ¿me quieres Trapitos? (hace que la muñeca mueva la cabeza). Sabes amiga, parece que mamá va a pasear se sienta en el colchón) y su amigo la va a acompañar – hoy esta casa tiene tremendo desorden, donde quiera hay una caja y la ropa fuera de los armarios, mamá recoge, esconde paquetes, sus amigas entran y salen con las manos llenas de jabitas – y fue entonces que lo descubrí, un cartoncito decía, ¡ropa de niña para la hija de Carmen!- mi mamá se molestó y por eso estoy aquí, ella cree que soy boba, que no me doy cuenta de lo que está pasando. (Transición). Oye mi linda, si ves la cara que pusieron los de la fiesta anoche, - me llevaron para la sala, para que dijera una poesía que me obligaron a aprender (camina hasta el armario, se pone una bata larga rosada), que incomodidad, me vistieron con una batas de esas que tienen un lazo, que ya no se usan y que la tela da tremenda picazón, yo creía que me hinchaba dentro de la ropa, y ahí fue cuando se me ocurrió cambiar la poesía por la que me enseñó el maestro Carlos, mira, me subieron arriba de la mesita de centro (corre y se pone de pie sobre el colchón) y todos se sentaron para escuchar, y así empecé – cultivo una rosa blanca… allí se formó tremendo murmullo, me mandaron a callar, me retorcieron los ojos – pero seguí- en julio como en enero, para el amigo sincero, que me da su mano franca y para el cruel que me arranca, el corazón con que vivo, cardos ni orugas cultivo, cultivo una rosa blanca- ya la última parte la dije a todo pulmón – todos quedaron mudos (baja del colchón, se quita la bata)- Mamá casi infarta, se le botaron los ojos y la voz le salió como la rana toro que está en la puertecita de la escuela (se pone las manos alrededor de la boca) - ¡Kiriam, a tu cuarto!. Esto no es justo Trapitos, nadie me preguntó si quería estar entre esas gentes (se sienta en el colchón y coge la muñeca), si quería ponerme esa bata que trajo el amigo de mi mamá (llora)  y ahora tú verás- (se levanta, va hasta la puerta). ¡quiero que lo sepas mamá, yo sé que tú me estás escuchado! ¡toda mi ropa la vuelves a poner en los percheros de mi armario, esta es mi casa y yo de aquí no me voy, aquí me quedo, con Mariam, con su mamá, con mi amiguito Pedro, para que lo sepas! (repite texto anterior). Aquí me quedo (va hacia el armario, coge el uniforme escolar, va hacia el colchón y lo abraza, junto con la muñeca, repite texto llorando, bajando la intensidad de la voz).

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Copyright © Portal de la Cultura en Santa Cruz del Sur
Ilustrado con obras de los artistas de la plástica santacruceños Evelio Olazábal Lugones, Norlys Peña Mateo y Yoania Sánchez Moreno
Equipo de redacción: Miriam Sanchez la Rosa, Osmara Benito Moreno y Gilberto Reyes García

Santa Cruz del Sur, Camagüey, Cuba. Año 2008.
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