Obelisco a Francisco Mendoza:
A 300 metros aproximadamente de la carretera de Santa Cruz del Sur a Camagüey, entrando por el camino que conduce a Curajaya, se localiza el obelisco erigido a los mártires Francisco Mendoza Sosa, combatiente de la Columna 11 “Cándido González Morales” y a Alipio Carillo (víctima inocente) quienes fueron asesinados, eneste lugar el 8 de Octubre de 1958 (a 13 días de los sucesos de Pino3) por esbirros de la tiranía de Batista.
El obelisco fue restaurado por la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey y la Dirección de Patrimonio en 1998, al conmemorarse el 40 aniversario.
En una dimensión mayor con dos cuerpos de concreto vestido de mármol amarillo sin pulir. La placa de bronce descansa en un de estos cuerpos.
Obelisco a Juan Hernández Suárez:
El 14 de Septiembre de 1958, durante el combate de la Emboscada de Cuatro Compañeros y como consecuencia del bombardeo enemigo, cae mortalmente herido Juan Hernández Suárez (Guanchy) miembro de la Columna 8 “Ciro Redondo”.
Una bomba de 250 libras le destrozó una pierna, el valiente guerrillero, comprendió su grave y solicitó a sus compañeros que lo abandonaran, que no perdieran tiempo, que los guardias los podrían sorprender. A lo que el Che respondió que eso jamás se haría y ordenó su traslado para que los médicos le prestaran asistencia. Una hemorragia le impidió sobrevivir. Rápidamente se cavó su tumba y fue enterado envuelto en un mosquitero, antes de retirarse sus compañeros señalizaron el lugar con una cruz de madera.
Obelisco Cruz de la Playa:
La cruz de concreto que se haya cercana al malecón de la playa, se levantó al unísono con esta magna obra a finales de 1959 y principios de 1960. La misma se concibió como sustituta de una de madera que fue situada por los sobrevivientes del huracán de 1932 al lado de los restos de la glorieta del antiguo parque en recordación a las víctimas del infausto suceso.
Aquella al triunfo de la Revolución ya estaba muy dañada y contando con la voluntad de los sobrevivientes las autoridades decidieron erigir esta más duradera y de mayores dimensiones, que sirviera a su vez de faro, por eso en sus extremos tiene sócalos, donde en los primeros años se le ponían bombillos que emitían luces que se podían apreciar desde largas distancias.
Por asociación de idea la imaginación popular ha relacionado la altura con el nivel alcanzado por las aguas del mar en momentos en que el pueblo fue abatido por el huracán del 32, sin embargo, eso no tiene ninguna validez, ya que sus constructores no tomaron ese punto de referencia para darle tal tamaño.
Estos datos fueron ofrecidos por Ricardo Amador Sifontes, responsable directo de obras públicas que se edificaron en el municipio hasta 1973 a Emilio Fonseca Amador, historiador del municipio y nieto de aquel.