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viernes, abril 16, 2021

Peña Sóngoro cosongo: por una ciudad literaria desde Camagüey

Camagüey- Dentro del amplio abanico de espacios para la promoción en esta urbe que aspira a la condición internacional de ciudad literaria, sobresale la peña Sóngoro cosongo, del escritor Jesús Zamora Ávila y el trovador Antonio Batista.

Adoptó el título del segundo poemario publicado por Nicolás Guillén, camagüeyano reconocido como Poeta Nacional de Cuba. Así también se identifica un café literario localizado en la céntrica calle República.

La peña ya tiene una frecuencia bimensual en el Complejo Cultural Ateneo Vietnam, instalación reabierta el 13 de agosto del 2019 con mobiliario nuevo, el mencionado café y la sala de conferencias Emilio Ballagas.

Desde esa fecha, el incremento de ofertas atractivas ha provocado una tendencia de sobrecumplimiento para una entidad que llevaba ocho años sin cumplir el plan de ventas.

Resulta notable el redimensionamiento de las librerías del territorio a partir de la nueva gestión del Centro Provincial del Libro y la Literatura (CPLL) de Camagüey, en los últimos tres años. Eso implicó mayor acercamiento a los autores.

El propio escritor Jesús Zamora en declaraciones para el boletín especial Alero Nro.8, de diciembre del 2019, elogió al CPLL por estimular el encuentro de los escritores con cada grupo social. Él mismo pudo retomar la peña Equipararte, con las asociaciones de personas con discapacidad.

Al estrechar ese vínculo, la institución recibió e impulsó mayores propuestas de peñas caracterizadas; por tanto, saldada esa deuda, conviene una mirada a qué hacen los autores con los espacios concedidos.

Un magnífico ejemplo encontramos en el dúo de Zamora y Batista. La idea fue del trovador, y ambos se han complementado de forma tal que calan en público e invitados, y también contribuyen al bolsillo del CPLL.

Uno de sus atractivos marca la diferencia. El obsequio de libros surgió de manera espontánea con la primera invitada, Evelin Queipo. Ella llevó títulos del catálogo de la Editorial Ácana. La iniciativa quedó en el perfil del espacio.

Desde entonces, Zamora compra para regalar. No considera una pérdida el desembolso. De su derecho de autor por cada actividad toma una parte para esa suerte de inversión a favor de la lectura y de la visibilidad de los autores.

Si acudimos a los números cosechados por los anfitriones, de las once veces que ha tenido lugar, en total se han distribuido 70 ejemplares de 15 títulos con el crédito de 11 autores, todo equivalente a 357 pesos cubanos. Aquí no se incluyen los libros llevados por los invitados.

Sóngoro cosongo nació el 14 de febrero y enseguida vio truncado su despegue por la pandemia de COVID-19. Se retomó en el mes de julio cuando Camagüey pasó a la etapa de recuperación. En ese momento, se presentó a Lester Vargas, niño de 10 años que explora la décima y otras formas estróficas.

En ese reinicio Lester leyó su poema El Romance Antillano, motivado por un clásico de Guillén dentro del ámbito de la literatura infantil: Por el mar de las Antillas anda un barco de papel.

La obra del periodista y Poeta Nacional de Cuba es motivo de recordatorio permanente. La peña abre siempre con la lectura de un texto suyo, y Batista indistintamente interpreta los versos de *Rosa, tú melancólica*, e *Igual que el mar*.

A partir de agosto, Sóngoro cosongo logró dos frecuencias mensuales y un desfile variopinto de autores camagüeyanos: Yunexis Nobalbo, Yoandra Santana, Mariela Pérez-Castro, Ernesto Agüero y el avileño Elías Henoc.

Además compartió con Alejandro González, Lino Torres, Martha Núñez y Luisa Alejo, de quienes no había ningún ejemplar en librerías, de ahí la variante de imprimir cuentos y poemas para incorporarlos al obsequio infaltable del catálogo de Ácana. Debe aclararse que estos libros no son los de cortesía a disposición del Centro de Promoción Gertrudis Gómez de Avellaneda, sino adquiridos por Zamora y Batista como clientes habituales.

Sóngoro cosongo vio la luz con el signo del amor y el primer indicador de su efectividad aflora en las metas de sus creadores. Batista se ha propuesto musicalizar diez poemas de Guillén. Además pone acordes a sujetos líricos de coterráneos. Ya hizo canción Isla en mi cuerpo, de Luis Álvarez; y Mercancías raras, de Evelin Queipo.

Zamora lleva a punta de lápiz lo contable del espacio, amplía la promoción en la red social de Facebook, y se proyecta según el invitado para que la experiencia sea agradable y sorprendente también para un público asiduo que ha de aprovechar el privilegio de los precios de las librerías, pues a los libros en anaqueles el actual ordenamiento monetario no le ha variado la tarifa.

La peña ofrece su buena energía al nuevo año. Coincidió que la primera invitada del 2021 fuera Evelin Queipo, por ganar recientemente el Premio nacional de Poesía José María Heredia.

Al cierre, mientras la madre de Zamora distribuía La máquina de recuerdos y Una casa sin nombre, ambos de Evelin, ella con su gracia de promotora convincente, dijo que la literatura le quita el dolor de cabeza y añadió: “Espero que se vayan con un libro para que nunca estén tristes ni solos ni enfermos”.

Sin lugar a dudas, segundos y cuartos viernes de cada mes, desde las 4:00 p.m., Zamora y Batista escriben páginas valiosas para el expediente de Camagüey, un territorio que también aspira al reconocimiento oficial de Cuna de la literatura cubana, pues aquí se escribió en 1608 el poema épico Espejo de paciencia.

Por Yanetsy León González/ Adelante

Foto: Alberto Santos (Colaborador)