ParAlicia

Fotografías cortesía de Tania Vergara

Sobre la coreografía que cerró la gala de clausura del 26 Festival Internacional de Ballet de La Habana

Trabajando con Frank Fdez y Viengsay Valdéz

La idea original es de Frank Fernández, quien quería regalar algo especial a Alicia Alonso por sus 90 años. Él le comentó a Viengsay Valdés su interés en que ella ejecutara la pieza; además de su admirador, Frank y Viengsay son grandes amigos. Viengsay le propuso hacer contacto conmigo para enrolarme en el proyecto y es Martha Sánchez, periodista de Prensa Latina, amiga común de Frank, Viengsay y mía, quien me llama por teléfono y me pone al tanto del trabajo.

Rápidamente viajé a La Habana para escuchar la composición que tenía Frank y junto a Marthica fui a los estudios del músico, experiencia inolvidable pues no solo era la primera vez que me encontraba personalmente con Fernández, sino además porque ese día el Maestro interpretó solo para mí. Los pocos presentes debían permanecer del otro lado del cristal del estudio de grabación. Frank ejecutó “ParAlicia”, me resultó poéticamente cruda, sin adornos, con alusiones a la partitura de “Giselle”, una de las obras imprescindibles en la carrera de la prima ballerina assoluta y cargada de una fuerza dramática más contemporánea que otras cosas que conocía de él. Me dejó perpleja, casi muda. Terminó de pulsar la última tecla con aire sagrado y yo, que apenas respiraba, solté una exclamación que él repitió con cierta gracia. Acto seguido, negándome el silencio o la aceptación tranquila, me persuadió a hacer algún comentario.

Fue un momento singular —para mí, glorioso— no creía posible que pudiera pensar en cambiar nada, pero como anteriormente Frank me había explicado la idea exacta de lo que quería, me atreví a hacer un par de sugerencias: repetir más de una vez la nota percutida del inicio y agregar algo más suave y fácil de entender. Adoré lo que sucedió con esa pieza, el Maestro encontró la vena exacta entre emoción, poesía y lirismo con ciertos pasajes misteriosos. Originalmente “ParAlicia”, título que usó su creador aludiendo a “Para Elisa” o “Für Elise” de Beethoven, era un solo femenino con recorridos intimistas acerca de la gran bailarina, luego en la segunda parte, ella vuela encima de su partenaire; Frank hizo énfasis en que este dúo debía ser para lucir la bailarina, Viengsay era la reencarnación de Alicia, quería que volara, atravesara el escenario, se moviera como un ser irreal, más allá de willis, campesinas, graciosas jovencitas o princesas, era interpretar al espíritu de la danza, una especie de leyenda. Traté de “leer” cada pasaje pensado por Frank, reinterpretar los sonidos, es un músico talentoso, inteligente, extremadamente culto y exigente. La coreografía empieza con los brazos de la bailarina buscando la luz del cenital que tiene delante, es como el nacimiento de un cuerpo destinado a los escenarios. A través de elementos de diferentes personajes, derroche de control, limpieza y virtuosismo técnico, alusión a los problemas de la vista, el danzar y danzar como único alivio del alma, Viengsay y yo construimos la obra. Podía pedir lo que quisiera a la internacionalmente aplaudida bailarina que aportaba con espléndidos brazos, giros, equilibrios, cuanto yo solicitaba de ella. Fue un proceso breve pero intenso. Viengsay siempre se mantuvo intuitiva y ávida de abrirse a otra forma de danzar, que ya habíamos compartido antes con el solo “Ante tus ojos”, llevado a videoarte por el desaparecido realizador Rufo Caballero. No busqué crear dentro de mi estilo acostumbrado, quería hacer algo orgánico y sublime para una bailarina que ejecuta con precisión técnica y artística dentro de un rango de armonía poco común en el universo del ballet.

Para el final no me parecía suficiente la danza. Se me ocurrió recurrir a una proyección en el telón de fondo con la imagen animada de la bailarina que se convierte en ave y de ave pasa a ser el Éter, símbolo de la innegable trascendencia de Alicia Alonso. Se buscaron realizadores que hicieran el video, no recuerdo los nombres pero hicieron un bonito trabajo que cerró el estreno de diciembre del 2010. El resultado de “ParAlicia” nos complació mucho a todos, la satisfacción de Frank fue tanta que hizo hasta lo imposible para que quedara registrado en un video. No fue fácil encontrar a la persona ideal pero finalmente enrolaron al realizador Alejandro Pérez quien hizo suyo el concepto y lo trasformó en un bendito y cálido video. El estreno fue la única vez que “ParAlicia” contó con un dúo, sus versiones posteriores han sido como solo femenino y, antes de presentarlo en La Habana, Viengsay lo bailó —con mucho éxito, según me comentó— en la gala de clausura del Festival Internacional de Ballet de Tokio, Japón, donde participó como estrella invitada.