Patrimonio de mi Ciudad
El Azúcar una tradición para Florida
Por: Reinier Barrios Mesa

Cultura y tradición azucarera en FloridaLa ciudad de Florida tuvo su antecedente en las cercanías de lo que hoy es el poblado de San Jerónimo. El paso del ferrocarril, así como la construcción de un aserradero en esta zona, provocaron casi el total abandono de aquellos parajes, y el traslado hacia este espacio residencial.

El verdadero empuje en el desarrollo del asentamiento fue la construcción de las dos industrias azucareras. Florida, la ciudad que tiene la condición de ser la única de las urbes en el país donde en estos momentos conviven dos centrales, incorporó la tradición que constituyó complemento esencial de la cubanía.

Cuentan que las primeras semillas plantadas se trajeron de Jagueyal y Altagracia en el año 1908, y para su siembra fue necesario que se talaran grandes zonas boscosas. En los centrales Jatibonico y Jobabo se molieron las cañas de la primera zafra, llevada a cabo a finales de ese año. Sus resultados demostraron las excelentes condiciones en el territorio para el cultivo de la gramínea a gran escala.

A causa de la Primera Guerra Mundial, los mercados de productos industriales experimentaron un incremento de los precios del azúcar por lo que los colonos de la zona, lograron interesar al norteamericano Edwin Atkins, dueño de otras propiedades en Cuba, para que participara en el fomento del Central Florida.

Edwin Atkins estableció contacto con algunos colonos de la zona y fue Juan Madrigal, dueño de la finca Ojo de Agua, quien le dio una parcela de 3, 65 caballerías para la construcción de la industria, a pesar de que en Mayo de 1903 se habría presentado al Senado un proyecto de ley contra el latifundio y la entrega de tierras a extranjeros, la cual no fue ni siquiera discutida.

Los trabajos en el montaje del Central Florida estuvieron dirigidos por ingenieros, técnicos y auxiliares norteamericanos, lo que propició que se incrementara el desarrollo del pueblo. La construcción de casas para establecimientos y viviendas se realizó con doble turno de trabajo. La industria arrancó en el año 1915.

Las inversiones para el central Agramonte la realizaron los hermanos Carlos y Eulogio Álvarez Gonzáles junto a Isidro Madrazo, que representaba una compañía de acciones cubana radicada en la ciudad de Cienfuegos. El central se ubicó en una caballería de tierra, propiedad de María Socarrás, que puso como condición para su venta que la nueva industria llevara por nombre Ignacio Agramonte. La primera zafra de este central comenzó el 28 de diciembre de 1916.

Así contó Florida con dos centrales en su perímetro urbano. En la región se construyeron además el Camaguey ubicado en Piedrecitas, el Céspedes, y El Estrella, que se situaban al oeste y que en aquellos momentos pertenecían al territorio. Vale decir que la crisis económica de los años de 1920 y 1921 provocó que un gran número de colonos perdiera la propiedad de sus tierras por deudas que habían contraído y estas pasaron a manos de entidades norteamericana.

Durante la época republicana los centrales fueron importante núcleos de discusión sobre el diferencial azucarero y la situación de los obreros. El triunfo definitivo de enero del 59 cambio los rumbos del azúcar en Florida. La modernización de las principales instalaciones y la firma de convenios con países del desaparecido campo socialista propiciaron que en los años 70 y 80 el sector alcanzara importantes resultados.

Por casi cien años los centrales azucareros acompañan el devenir de una ciudad y su gente. El azúcar es en Florida, historia, tradición, arraigo y amor a la tierra.