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miércoles, diciembre 01, 2021

Ernesto Giralt expone su obra en el Camagüey

Camagüey- La galería República 289, de esta ciudad, abre sus puertas al verano Con el pie derecho, exposición a través de la cual Ernesto Giralt salda la deuda de tres años sin ofrecer una muestra personal.

Las 37 obras funcionan como retrospectiva de un artista con más de cuarenta años de trayectoria profesional, que decide compartir ese reto a sí mismo de sondear en público el devenir de sus pinturas, dibujos y esculturas.

Desde el punto de vista cronológico, aunque no museográfico, el repaso visual comienza con piezas de finales de la década del setenta, como la tempera sobre cartulina Arcoíris (1979), y llega a la producción hecha durante la cuarentena, entre la que figura el cuadro de gran formato El grito de Giralt (2020).

Coincido con el criterio del curador Juan Carlos Mejías al enfatizar en el contraste de ensamblajes y texturas con acento barroco en diálogo con otras propuestas minimalistas, pues la experimentación consta como una característica suya.

Los materiales llaman la atención, por la práctica del reciclaje para modelar esculturas de cerámica y metal; y también al elegir fundamentalmente la cartulina y el cartón como soporte para la expresión pictórica.

Otra pieza peculiar se denomina La cama (2020), una pintura instalativa que en cuestiones de artes aplicadas armoniza con esculturas como esa suerte de bombilla de técnica mixta identificada como Piedra preciosa (2018).

Una constante en las obras es la permanente búsqueda de la estabilidad, simulada por los hilos que atraviesan los pequeños orificios en los cuerpos de cabezas fútiles.

Pero la mirada de Ernesto Giralt descarta la imagen de un hombre inseguro, y además se corrobora en la ingeniería y la poética de artefactos como el Velocípedo (2018) y la bicicleta devuelta Homenaje a Cataluña (2017).

El propio título contiene la riqueza metafórica de la exposición, desde un juego con la frase originada en rituales de pueblos antiguos, pues con esa posición intentaban ganar la simpatía de los dioses caprichosos.

En efecto, después de varios meses de aislamiento social, la nueva normalidad implica resortes sicológicos como los de esa creencia popular de andar “con el pie derecho”, para representar la vida con colores precisos y formas saludables.

Por Yanetsy León González/ Adelante

Foto: Alejandro Rodríguez Leiva/ Adelante