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Un museo para todos los tiempos

Museo Provincial Ignacio Agramonte

Con la inauguración del Museo Ignacio Agramonte, el 23 de diciembre de 1955, se concretaba no solo la necesidad de exhibir a la población las reliquias históricas del pasado, sino también el sueño de enriquecer el patrimonio con obras que, desde la contemporaneidad, asegurasen la consolidación del patrimonio de la nación y de la región agramontina en particular.

La colección de artes plásticas es sin dudas el máximo exponente de ese anhelo, de una aspiración que los propios camagüeyanos hicieron realidad desde su génesis, cuando en enero de 1950 ingresaron a la naciente institución 46 obras pictóricas de autores cubanos que pertenecieron a don Oscar Loret de Mola y Bueno tras su fallecimiento en La Habana el 22 de diciembre de 1949.

La pinacoteca de arte cubano que en el presente engalana la sala de artes plásticas inició así un recorrido que parece no encontrar límites en la actualidad. Al legado de Loret de Mola siguió el fruto del interés de la intelectualidad local por el arte moderno, por la expresión cubana de una producción estética enraizada en Norteamérica en esa década, cuando Nueva York se consolidaba como la nueva meca del arte occidental.

Las iniciativas hacia un coleccionismo en las artes plásticas en Camagüey están vinculadas a instituciones culturales de vanguardia, entre las que se destacan el Lyceum, el Camagüey Tennis Club y el Círculo de los Profesionales. La sensibilidad de sus directivos trajo consigo no solo la exhibición del arte moderno en la ciudad, sino también un sólido proyecto de promoción en el que la crítica vendría a jugar un papel de suma importancia que tenía por sede al Museo Agramonte.

Teóricos de la talla de Luis de Soto y Graziella Pogolotti compartieron espacios de charlas y conferencias junto al doctor Antonio Martínez, ilustre profesor del Instituto de Segunda Enseñanza y Rosa Martínez de Cabrera, presidenta del Lyceum, bajo el objetivo de revelar los valores de un arte moderno que, por desconocido, gozaba entonces de poco reconocimiento.

Pero la promoción del arte moderno en Camagüey desbordaba la exhibición para devenir ocasión para que varios coleccionistas enriquecieran su patrimonio particular con la adquisición de algunas de las piezas; obras que, con el tiempo pasarían a los fondos del Museo Ignacio Agramonte, postura que trasciende al presente mediante la donación de autores.

Para celebrar este 55 Aniversario de la apertura al público del Museo Ignacio Agramonte hemos seleccionado algunos recortes de prensa en los que consta el carácter enriquecedor de los exponentes en la colección de artes plásticas y, a modo de ejemplo, la obra La Fuga, que el propio autor, Julio Matilla, donara a la institución en 1957. Reconocer ontológicos valores en obras del presente, es un principio del Museo Ignacio Agramonte, conciente de que el arte actual, será la huella para comprender el futuro.


Autor: Marcos A. Tamames Henderson

Fuente: Consejo Provincial de las Artes Plásticas de Camagüey

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